lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Las cosas pasan por algo?

¿Alguien cree en el dicho: "Las cosas pasan por algo"? Bueno, la verdad yo sí,  siempre he pensado que cuando pasan situaciones que uno no se explica es por algo y recientemente sentí que lo comprobé y que hay que dejar que las cosas fluyan a su manera...

Como ya lo he dicho recientemente vivo en Quito, aquí mi esposo tenía un carro modesto pero en muy buen estado. Tanto él como yo lo usábamos a diario para ir al trabajo, hacer las compras de la semana, etc. Una noche Pablo (mi esposo) venía de dictar clases en la universidad y el carro se le apagó y no pudo prenderlo, motivo por el cual le tocó llamar grúa para que lo trajera a la casa.

Al día siguiente llamé a nuestro mecánico de confianza para que viniera a revisarlo, él llegó, le contamos lo sucedido y lo primero que hizo fue prender el automóvil y oh sorpresa de una lo hizo, sin ningún esfuerzo... Lo revisó por encima dijo que al parecer no le pasaba nada, pero que igual se lo llevaría para revisarlo.

Al final del día me llamó y me dijo que si estábamos interesados en venderlo, le respondo que no lo teníamos en mente pero que le comentaría a Pablo. Le conté a mi esposo y dijo: Ay sabes que sí, eso después de que un carro empieza fallar sigue una cosa y otra... Antes habíamos hablado de la posibilidad de cambiar el vehículo pero cuando tuvieramos otro visto, para no quedarnos sin medio de transporte sobre todo por la bebé, ya que se complicaba todo. Pero yo tampoco le di más vueltas al asunto y le seguí la idea.

Ok, llamé al mecánico y le dije listo, acordamos precio, esa misma noche nos consignó el dinero y el carro no volvió a nuestras manos. Quedamos en que a la semana siguiente haríamos el trámite de traspaso de la propiedad del mismo.

Juan (el mecánico) no compró el carro para él, sino sirvió de intermediario para que un amigo suyo se lo regalara a la esposa, quien después me enteré quedó enamorada del vehículo en el taller de mecánica, unos meses antes cuando lo habíamos llevado para el mantenimiento de rutina y le dijo a su marido que ese 'Corsa' debía ser suyo.

Dos días después de la venta, la mujer de 30 años también (igual que yo) se accidentó en el carro y perdió la vida. El accidente fue algo inexplicable porque no chocó con otro carro sino que atravesó el separador de una vía y se estrelló contra la pared del carril contrario por donde iba. Aún no se entienden cómo fueron los hechos.

Con la noticia quedé en shock, aún no puedo creer en esas casualidades o juegos de la vida: Vender el carro de un momento a otro sin tenerlo contemplado porque dejó botado a mi esposo sin poder prenderlo, al otro día el auto como si nada. Meses antes, la mujer que murió,  enamorada de un vehículo convencional, su esposo le hace el regalo y todo termina en una trágica muerte... El Corsa fue pérdida total.

Para mí son hechos inexplicables....

domingo, 15 de noviembre de 2009

Sobre mí...


Nombre: Olga Lucía Gómez R.
Edad: 32 años

Sexo: Femenino

Nacionalidad:
Orgullosamente colombiana

Estado civil: Casada en Colombia, Soltera en Ecuador (jiji).

No de hijos:
1 (María Antonia)
Lugar de residencia: Quito, Ecuador
Nací en Ibagué, Tolima (Colombia), la menor de cinco hermanos (4 mujeres y 1 un hombre), hija de Olga Ramírez y Oscar Gómez.
Estudié Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y más tarde realicé una especialización en Comunicación Organizacional en la U. Javeriana.
Tengo experiencia de más de 10 años en nuevos medios y periodismo digital en empresas como Terra.com.co, Terra.com, Indexcol LTDA. y GS1 Colombia-LOGyCA, Digiwaycorp... También trabajé en la Cárcel Distrital de Varones y Anexo de Mujeres de Bogotá y de vez en cuando hago free lance para revistas impresas y otros sitios web.
Actualmente, vivo en Quito (Ecuador) porque me casé en febrero de 2008 con Pablo de la Vega E., un ecuatoriano que conocí en Bogotá y con el que tengo una hermosa hija  llamada María Antonia.